MECÁNICAMENTE







Trazos de tinta negra dibujan con precisión una cuadrícula sobre una superficie de papel; no es muy grande, diez centímetros  por diez centímetros. Con un corte muy delicado se levanta de ella la figura de un hombre que es delineada por unos trazos similares. Ahora, esta retícula representa una superficie, un piso ajedrezado que podría ser el suelo de un lugar o de una vivienda, o mejor aún, de una habitación. Un pequeño recinto donde el hombre de líneas negras parece caminar, pues esta figura sugiere un movimiento.




Este pequeño dibujo, es el primer cuadro para una animación, el primer paso del desarrollo de un proyecto que se vale del dibujo, la instalación, la fotografía y el video para tratar de entender el origen o la profundidad  de un par de conceptos que he abordado con insistencia en el  transcurso de mis proyectos. Limite e infinito, palabras  aparentemente sencillas, profundamente complejas en mi observación, términos que en su obviedad y oposición develan para mí una cantidad de interrogantes que son el motivo de mi investigación, de mi obsesivo accionar, alienantes de la curiosidad que me lleva a complejizar la levedad y sutileza del dibujo en su naturaleza bidimensional para convertirlo en espacio y en tiempo, para atribuirle sensaciones  y concepciones que experimento  en la rutinaria relación de mi cuerpo con el mundo, en mi percepción subjetiva que asumo directamente relacionada con la de cualquier individuo.


Al lado de este, aparecen 35 dibujos más con una construcción idéntica, una cuadricula que soporta  a un personaje. Aparentemente es la misma imagen, sin embargo, se observa una pequeña variación en el gesto y posición de  cada figura, de esta manera cuadro tras cuadro se evidencia una acción. Condicionado aparentemente por los límites de la pequeña cuadrícula, el personaje se desplaza sobre este espacio haciendo un recorrido circular que retorna al punto exacto de partida. Este primer gesto, es un primer recorrido, una escena básica que podrá ser repetida sin término.









El personaje soy yo, es mi cuerpo, nuevamente como en otros proyectos, lo utilizo como evidencia. Es el que construye y dibuja a través de gestos de largo aliento, pero también, es una herramienta que describe y da cuenta de su relación con el espacio, una relación que hace presente un condicionamiento.  Esta colmado de sensaciones provenientes del habitar,  de recuerdos de lugares en los que me he desplazado rutinariamente, sobre los cuales he construido mi vida y que han dejado en este, mi cuerpo, un rastro visible, así como en mi comportamiento.  Todos estos lugares, sin excepción, están definidos por la geometría, han sido pensados por un hombre para otros hombres. Planeación que sucede generalmente primada por la razón de lo práctico o económico dejando a un lado las necesidades más básicas en el habitar, en este sentido, son los primeros límites que condicionan el sujeto ya que este no ha de construir según su criterio, por el contrario asumirá las constricciones impuestas por habitar contemporáneo. Sin embargo he de reconocer que la planeación a partir del modulo geométrico  es eficiente a la hora de establecer y crear orden, no obstante son restricciones que crean disconformidad en el libre desarrollo.

Si bien el personaje soy yo, podría ser cualquier persona, un individuo; y el recorrido puede ser cualquier acción cíclica, la rutina. Todo sucede en un espacio, un lugar esquematizado. Este suelo es delimitado por la geometría, la forma humana de asir el espacio. Así pues, es el espacio humano.






La animación, en su manera más primaria (sucesión de cierto número de imágenes fijas  suficientes para engañar al ojo y que este lo perciba como movimiento)  es  un recurso frecuente en el desarrollo de mi trabajo. Así como un artificio óptico,  es también un artificio  que utilizo para hablar del tiempo. Con ella, esta pequeña escena sugerida por los dibujos se convierte en una acción, este personaje ahora camina en un fluido recorrido que podría repetir sin fin gracias  al ordenador. Una acción cíclica, es el primer lugar en la aprehensión de un tiempo infinito, así como la rutina es producto del accionar inevitable según un tiempo cósmico, definido por  los astros, hemos  de observar los horarios que ha creado el hombre para su accionar, siendo esta una construcción geométrica.










Con la construcción del modulo, dibujo tras dibujo se ubican en un mismo plano los 36 cuadros  que crearon una escena, ahora diez escenas más, diez acciones más del mismo cuerpo complejizan la escena animada y así mismo multiplican la cuantía  de dibujos. Como engranajes de un mismo mecanismo, se entrelazan con precisión, y aunque están dispuestos sin un orden evidente, la repetición encuentra un gran número de coincidencias. Así, tanto en la animación como en el montaje de los dibujos, son evidentes los patrones que repiten sin cesar  estas, al parecer, mentes mecánicas.
Mecánicamente es la paradoja en la que un personaje pierde su unicidad después de la repetición infinita. Un recorrido que podría no llegar a un término nos enseña personajes idénticos no cuantificados que se desplazan en movimientos cíclicos fácilmente predecibles, una ridiculización  de lo que puede ser entendido como  generalización, estandarización u organización del comportamiento de un individuo dentro de un grupo numeroso.

Mecánicamente parece ser un sistema exacto y definido, donde no hay lugar para lo orgánico. El límite ha sido alcanzado y la razón ha ocupado lo natural para siempre.